Lo que nadie te contó para no engordar comiendo de todo

Salud y Belleza | 07/09/2017 | 8.50 / 10 | comentarios
1º No te saltes ninguna comida. Tu cuerpo debería recibir alimento cada tres horas durante el día, es decir, hacer entre 5 y 6 comidas al día, incluso cuando no tengas hambre. Normalmente tenemos poco tiempo para pararnos a comer, por ello ingerimos en una o dos comidas principales, la cantidad de alimento que el organismo debería estar recibiendo poco a poco durante todo el día. Con esta manera insana de alimentarnos, lo que estamos consiguiendo es que nuestro cuerpo, que es muy sabio, reaccione acumulando en forma de grasas todo el alimento que puede, ya que seguramente va a pasar muchas horas hasta la siguiente vez que le llegue comida. Sin embargo, si reeducamos a nuestro organismo a comer menos cantidades, pero más a menudo, nuestro cuerpo ya no se verá en la necesidad de acumular grasas, e irá quemando poco a poco todo lo que vayamos ingiriendo, según la actividad que vayamos realizando durante el día.

2º Haz las cenas muy ligeras. Reparte los hidratos de carbono y grasas diarias entre desayuno, comida y merienda, pero evítalos o disminuye todo lo que puedas su cantidad en la cena. Esto no significa que no puedas tomarte un plato de pasta o un huevo frito para cenar un día puntual, pero nunca como una costumbre. Durante el sueño nuestras necesidades metabólicas disminuyen mucho y la energía que el cuerpo no necesita, la va a acumular en forma de grasas.

3º No tomes hidratos de carbono de absorción rápida con el estómago vacío e intenta limitar su consumo. Es decir, siempre que tomes azúcar, fruta, miel, caramelos, bebidas refrescantes, zumos, jugos etc, tienen que ir acompañados de algún alimento más consistente para evitar cambios bruscos en el nivel de glucosa en sangre. Si los tomas entre horas y de forma aislada, probablemente vas a tener gran sensación de hambre cuando hayan pasado entre una y dos horas, y devorarás lo que pilles.

4º No lleves una dieta baja en calorías si realizas una actividad diaria normal. Tu cuerpo es sabio, y cuando de repente pasas de una dieta normal a una dieta de pocas calorías, tu organismo va a empezar a quemar grasas y notarás como adelgazas, pero pasadas unas semanas, tu cuerpo se adaptará a esta nueva situación, dejará de quemar grasas y de ser un metabolismo tan activo. Te costará mucho más adelgazar, y a poco que comas, tu cuerpo intentará “ quedárselo “ y acumularlo.
La alimentación adecuada es la que mantiene el equilibrio calórico de nuestro cuerpo, es decir, la que consigue aportar aproximadamente, las calorías que vamos necesitando, ni más ni menos. Para no engordar, lo que debes hacer es que si un día has comido más, deberías moverte más o regularte comiendo menos al día siguiente. Normalmente así sucede, cuando tenemos un organismo sano y de buenos hábitos, si un día te has pasado comiendo, al día siguiente sueles tener menos hambre, pero si no sucede así, trata de reeducarlo.

5º No hay alimentos prohibidos, pero debes conocer cuáles son los alimentos que NO deben formar parte de lo que tomas todos los días. Por ejemplo, ¿crees que la gente delgada no toma nunca una Coca Cola con azúcar , bollería o unas patatas fritas? Por supuesto que sí, pero de forma ocasional. ¿Por qué? Porque una simple lata de refresco contiene entre 200 y 300 calorías, una inocente bolsa de patatas fritas puede tener más de 500 calorías y más del doble de grasa de lo que se debería consumir en un día.

Conozco el caso de una persona cercana que tenía la costumbre de tomar una o dos latas de Coca Cola, algo de bollería y unas patatas fritas cada día. Llegó a ganar unos 15 kg en unos 3 años a penas si darse cuenta. Un día decidió cambiar de hábitos, no hizo dietas milagrosas, simplemente comenzó a tomar menos Coca Cola ( y casi siempre sin azúcar), las patatas solo las compraba de vez en cuando y solo tomaba unas pocas, y la bollería solo la tomaba en una ocasión especial. Para quitarse las ganas de dulce tomaba cada día un trocito pequeño de chocolate con el café. No solo recuperó su peso anterior, sino que siguió bajando hasta llegar a estar en su peso más saludable. A ti te puede estar pasando lo mismo con cualquier otro alimento que crees inofensivo, como las salsas, el pan en las comidas, la el aceite, los rebozados, los alimentos fritos, los embutidos…¿Se pueden comer? Sí, por supuesto, pero cuidado con la cantidad y con la frecuencia si llevas una actividad diaria normal.
Hamburguesa
Sin miedo a engordar
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